sábado, mayo 30, 2026

USTEDES SABÉIS

El Cabildo de Gran Canaria ―leo la noticia esta misma semana―se ha movilizado en las redes para defender el ustedeo. Se piensa ―es opinión respaldada por no pocos profesores e instituciones insulares― que en Canarias se está produciendo un fuerte retroceso de ustedes en favor de vosotros. En la campaña que le cuento a Zalabardo se dice: «Esto no lo podemos perder. Es algo que forma parte de la identidad del canario». Canarias heredó ese típico ustedeo de la Andalucía occidental, donde está teniendo lugar el mismo problema.

        Comentar la evolución de las formas de tratamiento en español es algo más complejo de lo que parece, le digo a Zalabardo. No obstante, simplificando mucho la cuestión, intento explicar el proceso a mi amigo. En la Edad Media apenas si se usaban otras formas que y vos. Utilizaban vos los miembros de las clases superiores entre ellos y, por supuesto, los inferiores para dirigirse a los nobles. se empleaba para dirigirse a inferiores y era la forma que estos usaban entre sí. Vosotros era una forma apenas utilizada.

        En el siglo XVI comenzó a darse cierta confusión entre vos y , razón que explica la aparición de una forma nueva, vuestra merced, que acabaría por simplificarse en usted y adquiriría también el valor de forma de cortesía. Junto a esa neutralización /vos y usted, el sistema se expande creando para el plural la doble forma vosotros y ustedes, que reflejaban la misma diversidad de clase y el tratamiento cortés.

        Para explicar la situación actual, es interesante el estudio Sociologística histórica del voseo, tuteo, ustedeo y sumercedeo (2022), del profesor de la Universidad de Cádiz Víctor Lara Bermejo. En resumidas cuentas, viene a decir que, como consecuencia de las ideas liberales, la urbanización, la industrialización y el auge de la burguesía, surge en el siglo XVIII una especie de gesto de solidaridad en ambos lados del Atlántico que fijó el sistema en /usted para el singular y vosotros/ustedes para el plural, aunque algunas regiones, como evidencia de las desigualdades sociales que vivían, se mantuvieron ajenas a esa norma.

        Estas regiones que se desmarcan, como ya señalaron hace años Rafael Lapesa y Manuel Alvar, son la Andalucía occidental ―Huelva, Sevilla, Cádiz y Málaga―, las Canarias e Hispanoamérica. Lo más destacado en estas zonas es la casi total desaparición de vosotros, con lo que el plural queda solo con ustedes y el mantenimiento del voseo en tierras americanas.

        Lo peculiar de ustedes como forma de respeto de segunda persona es que su uso exige concordancia con la tercera persona verbal (ustedes saben frente a vosotros sabéis). Sin embargo, explica Manuel Alvar, en la Andalucía usteísta y como forma de reacción cultista es frecuente oír ustedes sabéis.


        Ese frente formado por Andalucía occidental, Canaria e Hispanoamérica frente al resto de la Península tiene su explicación. El punto de partida es Andalucía ―tan diferente al resto de España en tantas otras cuestiones lingüísticas―. Al ser la mayor parte de marineros que intervinieron en el descubrimiento de América y en las posteriores tareas de comercio, sería la norma andaluza del español la que se extendería por aquella tierra. Y como Canarias estaba entre una y otra región y era zona de abastecimiento, también su lengua recibió la misma influencia.

        Otra cuestión diferente que habría que estudiar con detenimiento es por qué Canarias ―y por supuesto Andalucía― van perdiendo parte de su peculiar ustedeo. La razón es simple. No solo sucede que la lengua va cambiando a lo largo de los siglos; también hay que contar con la influencia que tienen en las hablas peculiares los medios oficiales ―radio, televisión, prensa― y las redes sociales, que emplean siempre una lengua más próxima a la norma oficial en detrimento de las peculiaridades dialectales.

        Estos cambios no afectan solo a las formas de tratamiento. Acaban por desterrar palabras populares que se van perdiendo, como sucede con los canarismos balde o magua, sustituidos por cubo y pena, o los andalucismos vilorio o advertío sustituidos por inquieto e inteligente.

        Lo que parece fuera de toda lógica es que se continúe señalando que construcciones tan arraigadas como ustedes sabéis o ustedes se quedáis quietos son incorrectas. No siguen el proceso del español normativo, eso es cierto, pero forman parte del andaluz con tanto derecho como el seseo y el ceceo, pongamos por caso. Y le recuerdo a Zalabardo un viejo anuncio ―entre 1960 y 1970― aparecido un periódico malagueño que anunciaba una película de Cantinflas. Más o menos, decía: «Niños, El Señor Doctor lo cura todo; pero ustedes se moriréis de risa viendo a Cantinflas».

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