martes, agosto 08, 2017

VIAJE POR LA SIERRA DE FRANCIA.4


Peña de Francia

Las Ánimas, la Virgen de la Peña de Francia y La Coronada

            Siempre me ha interesado, en un viaje, conocer a la gente de un lugar, sus tradiciones y sus leyendas. Aquí os dejo algunas.
            Por toda la Sierra de Francia se habla de la Moza de Ánimas que, a la caída del sol, recorre la población, parándose en cada esquina, y, tras tocar su campanilla, salmodia la vieja oración: Fieles cristianos, acordémonos de las almas de Purgatorio, con un Padrenuestro y un Avemaría por el amor de Dios

Hornacina de la Ánimas. La Alberca
Oración por las Ánimas
            Solo La Alberca conserva la costumbre, aunque, lamentablemente, no he tenido ocasión de ver más que la hornacina de las Ánimas, adosada a un muro de la Iglesia de la Asunción, y hacerme una foto en la calle de la Puente con un maniquí.

La única Moza de Ánimas que hallé
            Si una leyenda recorre casi todos los rincones de esta comarca es la de la Moza Santa de Sequeros y Simón Vela. Juana Hernández fue una joven virtuosa de Sequeros. Murió en 1424 a causa de la peste. Pero, cuando sacaban su cadáver de la casa, su cuerpo se irguió y comenzó a lanzar una serie de profecías. La principal, que se mirase hacia la Peña de Francia, porque allí se hallaría una imagen de Nuestra Señora.

Monasterio benedictino de la Peña de Francia
            Diez años después, un monje francés, Simon Roland, tuvo un sueño en el que se le decía: Simón, vela, que en una alta peña encontrarás mi imagen. El monje se dedicó a correr toda la Bretaña obedeciendo aquella voz. Todo fue vano. Durante una peregrinación a Compostela y a Guadalupe, oyó hablar de la Peña de Francia, lo que lo animó a perseverar en lo mandado por su sueño: Simón, vela, que en una peña… Se cruzó con unos carboneros que pregonaban carbón de la peña de Francia y los siguió. En Miranda del Castañar le dijeron dónde estaba la Peña y recordaron la profecía de la Moza Santa de Sequeros, que así era conocida Juana Hernández

Peña de Francia, vista desde San Martín del Castañar
Gruta donde Simón Vela halló la imagen
Placa que cuenta el suceso
            Simon Roland, a quien todos llamaban ya Simón Vela, por las palabras de su sueño, halló en una cueva una imagen de una Virgen de tez negra. Ahora, en la Peña, hay un convento de dominicos. También una torre de comunicaciones que afea el paraje. Y una ermita que da acceso a la cueva donde se encontró la imagen.

Placa que cuenta el suceso
Virgen de la Peña
            La Virgen de la Peña ha sido, sin embargo muy andariega. ha estado en muchos lugares, fue robada y escondida en una bodega de Sequeros; por fin, nos contaba el guía del Santuario de Nuestra Señora de Robledo, la imagen original, deteriorada, está escondida bajo el manto de la imagen que se venera en la ermita de la Peña, pues la que se ve es solo una copia. En el Santuario de Sequeros se conservan, eso sí, los restos de la Moza Santa y de Simón Vela.


Santuario de Nuestra Señora del Robledo
Restos de Simón Vela y de la Moza Santa de Sequeros
            Otra leyenda, menos conocida, es la de la Coronada. En la nave de la epístola de la Catedral de Ciudad Rodrigo, en un muro se ve una pequeña lápida que dice así: Aquí yace la noble Marina Alfonso, comúnmente llamada la Coronada. Era de 1Z53. Debajo del texto, tallada, una corona. Cuenta la leyenda que esta Marina Alfonso fue una señora virtuosa a la que un rey cortejaba sin descanso. Finalmente, ella no pudo negarse y lo citó para una entrevista secreta. Pero, habiendo leído aquellas palabras de Cristo: Si tu ojo es ocasión de pecado, arráncatelo y arrójalo lejos de ti, urdió un plan. Cuando el rey entró en su aposento, ella se derramó encima un caldero de aceite ardiente que tenía preparado. Las graves quemaduras en rostro y cuerpo provocaron su muerte. El rey, arrepentido, mandó enterrarla con honores reales en la catedral. No se sabe bien cuándo, la tumba desapareció y solo quedó la pequeña lápida que hoy se ve. Dicen que la Z era un ardid para ocultar la identidad del rey. Pese a todo, hay historiadores que lo identifican con Juan II que, en 1453, se hallaba en la ciudad.

Lápida recordatoria de Marina Alfonso. Catedral de Ciudad Rodrigo


viernes, agosto 04, 2017

VIAJE POR LA SIERRA DE FRANCIA. 3



Este vino alegra el corazón

Los retratos y los dinteles
            Mogarraz no es el pueblo “donde cuelgan las fotos de los difuntos en las fachadas de las casas”, como algunos creen, le digo a Zalabardo. La historia es la que contaron en el pueblo.


           En 1967, a un alcalde se le ocurrió pedir a un vecino, Alejandro Martín Criado, militar jubilado y fotógrafo, que fotografiase a todos los habitantes del pueblo, 388, con el fin de facilitarles los trámites a la hora de desplazarse a Béjar para hacerse el DNI. 


            Alejandro Martín guardó los negativos hasta que en 1975 decidió desprenderse de ellos, cosa a la que su mujer se opuso. Aparece entonces la figura del pintor Florencio Maíllo, natural del pueblo, que se los quedó como modelos para hacer unos retratos que se expondrían en el pueblo. La exposición (Retrata2/388) se inauguró en 2012 y habría de durar seis meses: pero los retratos aún siguen colgados.



            Al parecer, no todos los vecinos están contentos. Algunos ya se negaron a que sobre sus fachadas colgasen aquellos cuadros y consideraban un atentado ver los muros de la iglesia y su torre campanario (del siglo XIII) casi ocultos por las pinturas de Maíllo. Hubo quien me insinuó que el cura lo autorizó por un interés económico.


            A mí, la verdad, me parece una iniciativa curiosa, aunque a muchos se les podría buscar mejor emplazamiento, pues tampoco me gustó ver la iglesia y la hermosa torre tapadas con tantos “cromos”.


Escudo de la Inquisición
            Distinta impresión me causaron los dinteles de innumerables viviendas. Unas veces sencillamente grabadas sobre el granito, otras talladas en relieve, por todas partes se repite, con diferencias a veces acusadas, este motivo: una cruz, los monogramas de Cristo y María, y la fecha de construcción de la casa.



            Pregunté la razón y me dieron una bastante convincente: la zona acogió numerosas juderías y, como suele ser común en los conversos, había ansia por demostrar que su cristianismo era sincero. Lo que comenzó siendo una cuestión de profesión de fe, acabó en costumbre generalizada.
         Eso explica varias cosas: que en Sequeros, donde apenas hubo judíos, sean escasos estos dinteles labrados; que en La Alberca, núcleo de la zona, abunden más los escudos de órdenes, familias o instituciones (dominicos, carmelitas, Santiago, la Inquisición); o que en Mogarraz, con ingente población judía, sea donde más abundan.

 
Solo a Dios (corresponde) el honor y la gloria
Escudo de los dominicos
          Ya digo que hay gran variedad. Lo más sencillo es la simple inscripción. Pero hay formas curiosas: en la llamada casa de las Ánimas vemos el escudo de los dominicos, los monogramas de Cristo y María y dos cuerpos entre llamas, presididos por el Espíritu Santo; en otros, el monograma de Cristo se repite en latín y griego (IHS / YHΣ); otros presentan una frase en latín, incluso con faltas de ortografía; o un jeroglífico, una S atravesada por un clavo que hay que leer como “esclavo”; extraño es el que presenta las vocales representadas por números (1=a, 2=e, 3=i, 4=o, 5=u), en que con dificultad se puede leer S2 H3Z4 (‘se hizo’), 1Ñ4 (‘año’), etc. Pero también hay los que abandonan el motivo religioso y se inclinan por algo más profano, motivos florales o un barril.



Soy esclavo de María


martes, agosto 01, 2017

VIAJE POR LA SIERRA DE FRANCIA. 2



La Alberca

Los pueblos y la gente
…El Cabaco, carboneros.   Para ladrones, la Nava.
El Maíllo no lo cuento,   tampoco la Casa Baja.
Donde se encierra la nieve   es en la Peña de Francia.
Monforte, los mortereros,   Mogarraz para la fanfarria…

Mogarraz
Miranda del Castañar
            Así canta parte de un romance popular que aún se oye en la Sierra de Francia. Cuando pregunto por qué llaman a Mogarraz pueblo de la fanfarria, Plácido (Pracidín, para sus vecinos), respondió con viveza: “Porque somos muy fanfarrones”. Peculiares son la gente de estos pueblos, como peculiar es su arquitectura.

La Alberca

           Las casas siguen un esquema rígido: planta baja, dos plantas más y un sobrado con balcón corrido. Los muros de la planta baja se hacen con sillares y granito; el resto suele presentar muros formados por gruesas vigas de madera geométricamente entramadas, tramones, que se rellenan de piedra y barro sin enlucir. En algunos casos, se usan gruesos adobes regulares. Tienen tejado y aleros voladizos y cada planta sobresale un poco sobre la inferior por lo que, aparte de robar luz a las calles, dan la impresión de que van a caer de un momento a otro.
            Pero, eso me dijeron, no siempre ha sido así y la casa serrana más típica presenta pareces enlucidas, predominando, junto al blanco, un ocre más o menos anaranjado o rojizo. Lamentablemente, son pueblos en los que muchas casas están cerradas o en ruinas. 

Sequeros
San Martín del Castañar

San Martín del Castañar
 
San Martín del Castañar
          
Pero sus habitantes se sienten orgullos de ser como son. No se consideran extremeños ni castellanos y se llaman a sí mismos serranos. Amables y acogedores, es fácil entablar conversación con ellos. Podría contar el caso de Magdalena, que nos hablaba de sus viajes a Barcelona, a Granada o a Sevilla, de donde recordaba haber visto la Giralda, la Torre del Oro, los Reales Alcázares y… El Corte Inglés. Una señora de La Alberca nos contaba divertida cómo su madre, o su suegra, de más de 90 años, cayó una vez por las complicadas escaleras de acceso a la casa y rodó hasta la casa de enfrente sin romperse ningún hueso, aunque, eso sí, quedó bastante “mallugada”.

Mujer de La Alberca
Magdalena
Luis Parras, Mogarraz
            El caso más divertido, el de Luis Parras, nacido en 1932. Sentados en un banco de piedra, resguardados del sol, nos decía que algunos de los retratados que nos miran desde las fachadas de las casas (ya hablaré de eso) eran de parientes suyos. Y de pronto, sin saber porqué, a su cabeza acudieron recuerdos de su niñez y de un maestro  gallego, don Licinio, que le pegaba mucho. “No crean que por travieso o mal estudiante”. Le preguntamos y nos aclaró la duda: “Es que yo era zurdo. Y cuando nos ponían a cantar el Cara al sol, había que levantar el brazo derecho. Pero como yo era zurdo, no me daba cuenta y levantaba el izquierdo. Entonces, don Licinio venía y me pegaba un tortazo”. Le dije: “Pues tenga cuidado, que mañana es 18 de julio”. Y nos echamos a reír.
            Sin embargo, a veces se los ve absortos, erráticos, con la mirada extraviada. La población decrece a pasos agigantados: los jóvenes se marchan y apenas se ven niños en sus calles.