miércoles, diciembre 06, 2006

CONTRASTES

Creo haber dejado constancia en anteriores anotaciones de que los días de asueto nos gusta salir al campo. Aunque pueda parecer extraño, hace apenas media hora que hemos vuelto. Nuestro paseo ha discurrido hoy por el cerro de Mazmullar, bello paraje de la Axarquía malagueña, próximo al no menos bello pueblo de Comares. Y no quiero dejar pasar tiempo antes de escribir porque ahora voy a estar unos días sin hacerlo. Aprovechamos el puente y nos vamos a practicar senderismo al Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla. No sé, pues, si reiniciaré la agenda el domingo 10 o el lunes 11.
Y ya que hoy no pensaba hablar de temas lingüísticos, me gustaría al menos contestar el comentario que hace Juan Garabato. He leído, por supuesto, el artículo de Ignacio Bosque así como el anterior de Amparo Rubiales. ¿Por qué no digo nada de ninguno de los dos? Simplemente, porque Zalabardo y yo decidimos un buen día que ya no diríamos nada más del tema por habernos manifestado suficientemente al respecto. Un día de estos transmitiré a Juan Garabato las fechas de esos apuntes. Para no dejar nada en el aire, diré tan solo que nuestra opinión coincide, punto por punto, con la del señor Bosque, y así lo podrá comprobar si tiene la amabilidad de leer las citadas anotaciones de la agenda.
¿Y a qué contrastes me refiero con el título de hoy? A unos que deberían hacernos meditar ahora que se va acercando la la Navidad. He leído en varios periódicos que el Ayuntamiento de Lepe, creo que nadie ignorará que este pueblo pertenece a la provincia de Huelva, ha decidido que en la Plaza de España de la localidad nieve al menos un cuarto de hora al día durante las fiestas, merced a la instalación de una máquina productora de nieve artificial. Dicen que así el pueblo tendrá una "Navidad real". No sé que entenderán por una Navidad real, puesto que si miramos, por ejemplo, a otros lugares, la temperatura de Río de Janeiro fue ayer de 32 grados, y no creo que la Navidad que ellos vivan sea menos real que la nuestra. Sé que los ayuntamientos actúan con buena voluntad, pero pienso que en determinados momentos deberían pensar cuál sería el mejor destino de los dineros públicos.
El contraste me lo ofrece Zalabardo. El próximo sábado se podrá ver en televisión el documental Níger, una emergencia silenciosa. Níger es uno de los países más pobres de África. Cuando esta mañana leí la información, se me ocurrió consultar una serie de datos y comparar sus cifras con las de España. Mientras Níger, por cada mil habitantes, tiene menos de 0,5 médicos, nosotros disponemos de 4. Tienen 0,1 camas hospitalarias, por 4 nuestras. Ellos disponen de 2 teléfonos y nosotros de casi 450. La disponibilidad de calorías por habitante y día es de 2.000 para ellos y casi 3.500 para nosotros. Su PNB, por habitante, es de 176 dólares frente a los 16.593 nuestros.
Las cifras hablan por sí solas. Luego, cuando tantas personas, no solo de Níger, sino de toda el África subsahariana, huyen de sus países y arriesgan sus vidas por tratar de obtener unas migajas del pastel que consideramos exclusivamente nuestro, ponemos mala cara porque consideramos que ponen en peligro nuestro nivel de vida y desearíamos que las fronteras se les cerraran a cal y canto. A lo mejor la nieve de Lepe y los excesos de otros muchos lugares podrían ayudar a solucionar este problema.
Hasta la vuelta.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Los ayuntamientos hacen a veces cosas disparatadas con el único fin de divertir y distraer a la ciudadanía. Los dineros públicos se gastan alegremente como si no costara recaudarlos, al fin y al cabo basta con tirar después del IBI, por ejemplo. En las campañas electorales el pueblo pasa factura con su voto y parece justificado que las corporaciones municipales seduzcan a sus conciudadanos. Hace unos meses, cuando Alonso hizo unas demostraciones automovilísticas espeluznantes en un circuito improvisado en unas calles de Sevilla, con una asistencia multitudinaria de público, la cosa fue mucho más disparatada que la inocente nieve de Lepe, pues, ¿cuánta gasolina innecesaria se quemó sólo para divertir a la muchedumbre y cuántos jóvenes harán piruetas extraordinarias con sus vehículos, poniendo en peligro sus vidas y la de los demás, después de haber visto a Alonso? Sin embargo, este punto de vista cuenta poco al tratarse de "senderismo urbano".
Juan Garabato.

Rocío dijo...

Ande yo caliente... Igual el verano que viene a los ciudadanos de Sevilla o de Córdoba les apetece hacer surf por el Guadalquivir. Con tal de que luego voten...

Anónimo dijo...

Es lo que vende. Es más productivo de cara al público hacer eso que decir que se va a entregar una cantidad (siempre simbólica) para ayudar a otros, aunque no sea lo más solidario ni de lejos.
Estaba por aquella zona en este puente así que nos acercamos a ver cómo nevaba ya que tanto bombo le daban en las noticias de la televisión. Es original, desde luego, y se ha hecho con la idea de que mucha gente visite Lepe, cosa que han conseguido. No os podéis hacer una idea de la cantidad de personas que había metida en la plaza viendo la maravillosa "nieve" que salía desde un balcón del ayuntamiento y que caía en no más de 20 metros cuadrados (si es que llegaba a 20) de la plaza al son de una música "navideña" (no eran villancicos ni nada parecido).
Había tanta gente que nosotros vimos el espectáculo desde el coche al pasar porque no había forma de aparcar y con sólo ver cómo estaba la plaza se quitaban las ganas: estaba Lepe y parte de los pueblos de alrededor.
Todo esto viene a ser como hacer las obras en las calles de las ciudades todas a la vez justo para terminarlas antes de las elecciones. Así no se nos olvida que las han arreglado y que el ayuntamiento correspondiente trabaja, aunque el resto del tiempo no se note.
Reyes.