martes, septiembre 25, 2007


UNIDAD Y DIFERENCIACIÓN
Comento a Zalabardo que hay días que cuesta trabajo hallar un tema sobre el que hablar mientras que otros, por el contrario, lo complicado es decidir cuál escoger. Para hoy estaba decidido ya a hablar sobre las diferencias entre el español americano y el de España. Pero hace un rato, se me metió por medio una información acerca de la visita a los Estados Unidos del presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad. He resuelto la duda optando por la primera intención. Veremos si mañana me sigue interesando el presidente iraní.
La cosa es que ayer, a la caída de la tarde, me hallaba leyendo el último libro de Isabel Allende, La suma de los días. Una línea decía así: "...vestía con pantalones deformes color aceituna, botas de andinista y una cachucha de béisbol..." De inmediato, me vino a la cabeza el siguiente pensamiento: ¿quién entre nosotros emplea los términos botas de andinista o cachucha? Porque si para lo primero decimos botas de montaña o de alpinista, para lo segundo, lo común es que digamos gorra. De aquí pasé a la siguiente prueba: buscar en las dos o tres páginas anteriores, y las dos o tres siguientes, palabras que no sean comunes en España. La colecta fue en verdad pingüe: pieza por dormitorio, colchoneta de recluta por catre o cama-tijera, estar apurado por tener prisa, calzar en un ambiente por encajar, panqueca por tortita, resfrío por catarro, computadora por ordenador, mudador por vestidor, manejar por conducir, parar la oreja por poner atención, capotudo por ceñudo y guamazo por golpe. Y podía haber seguido.
¿Se puede sacar alguna conclusión de lo anterior? Sí, la unidad que rige la lengua española a uno y otro lado del Atlántico a pesar de la rica diferenciación que se observa en ambas orillas, no solo la una frente a la otra sino cada una dentro de sí. Le digo a Zalabardo que ignoro si tendría razón Bernard Shaw al afirmar que Inglaterra y Estados Unidos eran dos países separados por la misma lengua, pero estoy seguro de que tal aserto no es válido en el dominio del castellano. Hay muchas pruebas que lo demuestran. El último congreso de Cartagena de Indias, por ejemplo.
Si quisiéramos señalar un rasgo que defina la relación entre la lengua de aquí y la de allí, creo que pudiera ser este, el de la unidad dentro de la variedad. Ángel Rosenblat, filólogo e hispanista venezolano de origen polaco, nacido en 1902 y fallecido en 1984, se ocupó bastante, junto con otros, en investigar esta cuestión. Yo aconsejo la lectura de un librito que escribió en 1971 y que se titula Nuestra lengua en ambos mundos. Es una colección de ensayos, todos de bastante interés. El primero, titulado El castellano de España y el castellano de América es el que principalmente desarrolla este tema de la unidad y diferenciación no antitéticas. Vale la pena leerlo.

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