martes, enero 02, 2007

SOBRE LA ORTOGRAFÍA (1)

Cuando esta mañana leía el comentario que El viejo de la colina hace de las últimas notas y dice que para él la palabra más bella es libelula (escrita así, sin la tilde) y luego, entre otras razones, añade que le gusta porque es esdrújula, recordé el discurso de Gabriel García Márquez en Zacatecas en el que pedía una reforma de la ortografía. Digo que lo he recordado porque, entre otras cosas de más enjundia, García Márquez decía que "al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver".
¿Qué pasa ahora con la ortografía? Me dice Zalabardo temiendo que que esté a punto de producirse otra de mis meteduras de pata? Nada, le digo, si partimos de la base de que yo soy uno de esos brutos profesores de los que habla Roberto Hernández Montoya que suspenden a sus alumnos por cuestiones de ortografía. Os aconsejo que leáis, como se lo he aconsejado a Zalabardo, el artículo titulado La Real Academia Española tiene mala ortografía en un lugar de internet que se llama BitBlioteca. Hace una interesante crítica de la ortografía académica y una buena defensa de su necesidad de reforma.
Porque el hecho de que la actual normativa ortográfica de nuestra lengua (1999) haya sido revisada, consensuada y aprobada por todas las Academias de la Lengua Española no quiere decir, ni muchísimo menos, que no tenga también detractores. Y no lo digo por lo que armaron las palabras de García Márquez en Zacatecas cuando afirmaba "jubilemos la ortografía, enterremos las h rupestres, firmemos un tratado de límites entre la g y la j...", que el asunto viene de más lejos. Y no es cuestión baladí. Uno de los primeros nombres de prestigio en hacer oír su voz fue el filólogo venezolano Andrés Bello (1781-1865) que ya solicitaba una drástica reforma que ajustara la ortografía al criterio fonético frente al etimológico defendido por la Academia.
¿O qué decir de Juan Ramón Jiménez, el único en nuestra lengua (si no me equivoco), al que se le han respetado lo que muchos llaman sus peculiaridades ortográficas. Dichas peculiaridades, en resumidas cuentas, son: usar j en todas las sílabas ge, gi (intelijencia, jimió); suprimir b y p de grupos consonánticos cultos (oscuro, setiembre); escribir sc en lugar de xc (escelencia) o s en lugar de x (esamen), etc. Las razones que da el poeta de Moguer son tajantes: "Primero, por amor a la sencillez... por antipatía a lo pedante". En segundo lugar, porque "cuando yo era niño, un grupo de escritores distinguidos promovieron esta costumbre de simplificación ortográfica... Un tío mío escribía así y me pidió que yo lo hiciera; y, como me gustaba, lo hice". Por último, "escribo así porque yo soy muy testarudo, porque me divierte ir contra la Academia y para que los críticos se molesten conmigo". Me susurra Zalabardo, tras leer el último párrafo que he escrito, que eso es Juan Ramón en estado puro. Le respondo que no me estoy inventando nada, que lo escrito se puede leer en su artículo Mis ideas ortográficas, incluido en el volumen Política poética.
Lo mejor de todo es que entre García Márquez, Juan Ramón, ese grupo de profesores a los que cita o el mismo Andrés Bello hay un hilo conductor que refleja una actitud muy coherente y lúcida y por completo alejada de cualquier deseo de llamar la atención. Pero como esto se nos está haciendo muy largo, mañana seguiremos (si el tema no os resulta aburrido).

3 comentarios:

Yoshiharu_8406 dijo...
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Anónimo dijo...

Pues reconociemndo de antemano que soy desconocedor absoluto de estos temas ortograficos quiero decir que si parece viable algunos cambiops como usar j en lugar de g o g en lugar de j en todos aquellos casos donde el sonido sea el mismo. creo que a esto le llaman fonetica. pero yo mismo cuando leo una mala literatura siento que me cuesta mas trabajo. a mi me gustaria escribir mejor y en ello estoy lo que me parece buen criterio es lo que el escritor dice en sus propios articulos "los amos de la lengua son los propios hablantes y que nadie, ni persona ni institución, puede imponer el camino o sentido por donde la lengua deba ir". yo creo que este puede ser el criterio y no parece conveniente forzar la ortografia hasta el punto de perder la p o la b en palabras como la de septiembre. es que es otro sonido y hasta mas feo. bien pronunciado el castellano es muy bonito pero si con los años evoluciona libremente pues que le vamos a hacer. tambien parece importante que las autoridades de la lengua como el escritor y los academicos den su punto de vista en aras de proteger un idioma que no debe degenerar de manera forzada. hoy dia hay mucha gente joven que con tres palabras quieren arreglarlo todo. por ejemplo, lo que no vale lo que es malo lo que no gusta eso es una "mierda" y con esta palabra se eliminan explicaciones y comentarios y adjetivos de todo tipo. eso es un empobrecimiento del idioma y cultural y esta bien que los academicos nos lo recuerden para hablar bien por que hoy con los queremos decirlo todo y simplificamos demasiado el lenguaje.
Andres el viejo de la colina de benalmadena.

Anónimo dijo...

en la ultima frase queria decir que con los tacos queremos decirlo todo y simplificamos demasiado el lenguaje, es que me he comio lo de tacos