jueves, enero 11, 2007

SOBRE PROGNATO Y BELFO

Quedábamos ayer hablando de que no se debe uno ufanar de lo que sabe con el fin de humillar a los demás y de que hay que valorar aquello que se sabe en su justa medida. Siguiendo en la misma línea y, aunque parezca lo mismo, muchas veces he tratado con Zalabardo de que no hay que presumir de lo que se sabe, aunque tampoco se debe despreciar el conocimiento. Digo esto porque, de acuerdo con una idea que he manifestado en repetidas ocasiones en esta agenda, hay personas que asumen una gran responsabilidad cuando hablan de cualquier tema, dado que son muchos los oídos pendientes de sus palabras. Son estas personas profesores, artistas, periodistas y locutores cuyo trabajo se basa en gran medida en la palabra y desarrollan su actividad de cara a amplios públicos.
El sábado pasado, en un programa deportivo, unos locutores y colaboradores que comentaban el desarrollo del partido Real Zaragoza-Sevilla hicieron alusión en un determinado momento a los rasgos fisionómicos del futbolista Sergio, del Zaragoza. Y se produjo, creo que lo reproduzco con bastante fidelidad, el siguiente diálogo: "Es que tiene mandíbula prognata". "¿Y qué es eso?" "La de los Austrias y los Borbones". "¿Pero eso no son los belfos?" "No, los belfos son una cosa de animales". Y así quedó el asunto. No creo que unos locutores de la que es la cadena de emisoras más oída de España, la SER, puedan tener esa conversación y dejarla de tal manera. ¿Hay mayor simplicidad y superficialidad? Se dice que cada día vamos empobreciendo más nuestro léxico y ejemplos como este parecen venir a dar la razón a tal afirmación. Prognato y belfo no son palabras frecuentes y habrá mucha gente normal que las desconozca. Pero si un profesional de la radio las utiliza, debe hacerlo con precisión y de manera que quienes están a la escucha puedan enterarse sin dificultad. Cualquier otra cosa, a mi juicio, sería no solo un menosprecio hacia los oyentes, sino una absoluta demostración de desconocimiento. En resumidas cuentas, yo no debo presumir de que conozco esas palabras, pero tampoco de ignorarlas y, ya que las utilizo, mi deber es hacerlo de modo que me entiendan bien cuantos no tienen la obligación de conocerlas.
Y vamos a ello sin más dilación: prognato es un adjetivo de origen griego que, aplicado a las persona, designa 'que tiene las mandíbulas, y muy particularmente la inferior, salientes'. Mandíbula prognata es, pues, aquella 'especialmente pronunciada y saliente'. Y belfo (o belfa) es un adjetivo que se aplica a la 'persona que presenta el labio inferior caído y más grueso que el otro', de forma que le hace tender a presentar la boca abierta casi de manera continuada. Como sustantivo, belfo se emplea para designar 'cada uno de los labios de los caballos y algunos otros animales'. Joan Corominas nos explica que su etimología se remonta al adjetivo latino bifidus, 'partido en dos', porque la persona belfa 'tiene la cara como partida en dos por la caída del labio'.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ese "asiduo y satisfecho lector" debería escribir con más frecuencia y menos osadía. Ya que tanto sabe, debería haber aprendido a no meterse con los demás. Si no le gusta "el viejo de la colina" que no lo lea.

Gregario dijo...

Gracias. Bien interesante. No sabía de la relación entre belfo y bífido. Tengo el Corominas, pero no lo leo, lamentablemente.

He tenido contacto con esas dos palabras, prognato y belfo. Jugando también con baffo, que es bigote en italiano.