lunes, enero 29, 2007

TODOS A LA UNIVERSIDAD

Días pasados, hemos podido leer en la prensa informes diversos sobre la situación de la Universidad en España y la necesidad de ajustarse a las reformas universitarias que se prevén para el conjunto de la Unión Europea.
Le digo a Zalabardo que yo siempre he mantenido que tenemos un exceso de universidades y un superávit de titulaciones superiores de las que, muchas, se encuentran bastante desprestigiadas. Hubo una época, hará más o menos treinta años de lo que digo, en que no era posible hallar una ciudad española, por mediana o pequeña que fuese que no enarbolase la bandera de su anhelo por disponer de un campus universitario. Las razones que se esgrimían eran diversas, pero destacaba no solo el sano deseo de que sus jóvenes no tuviesen que salir de ella sino sino el del mero prurito de alcanzar el prestigio que, se piensa, da tener una Universidad.
A esto se unió otra reivindicación: el derecho de todo joven a obtener una titulación universitaria. No importaba si había dificultades para encontrar suficiente número de profesores con el currículo y conocimiento necesarios para impartir la docencia universitaria ni si el país estaba necesitado de tantos titulados superiores como en teoría iban a salir de tanta alma mater como andaba suelta por ahí. La cosa era, para las fuerzas vivas de la ciudad, tener Universidad y, para muchos jóvenes, presumir de estar matriculado en una Universidad que, la verdad sea dicha, no les proporcionaba muchas expectativas de trabajo a aquellos que lograban terminar.
Hoy tenemos unos datos que asustan: de las ciento cuarenta titulaciones censadas, los centros universitarioss públicos de nuestro país las ofrecen repetidas tantas veces que, en su oferta, llegan hasta el número de dos mil doscientas. En muchas ocasiones esta repetición de titulaciones se da en lugares distanciados entre sí por muy pocos kilómetros. Resultado: las tres cuartas partes de estas titulaciones recibieron en el curso 2004-2005 menos de ciento veinticinco alumnos nuevos, siendo este el número mínimo estimado para que una titulación sea viable. Incluso hay quien dice que ese número del que hablamos se puede rebajar hoy a unos setenta. Aun así, setecientas titulaciones tuvieron menos de esa cifra de alumnos.
Me pregunto yo, ¿puede un país permitirse ese dispendio? ¿No sería mejor un menor número de Universidades, mejor dotadas de profesorado y materiales, con unos planes de estudios racionales y con un sistema adecuado de becas? Por supuesto, pienso, esto exigiría al mismo tiempo unos sistemas de acceso más rigurosos. Y, claro está, todo ello acompañado de una más adecuada oferta a los jóvenes de estudios de grado medio y profesional que les habiliten para una rápida incorporación a la vida laboral, que es lo que a muchos realmente preocupa.
¿Para qué queremos ocho Universidades en la Comunidad andaluza? ¿Disponemos de profesorado prestigioso para las ocho? ¿Necesitamos tantos titulados superiores? Cuando zalaabardo y yo estudiábamos, en Andalucía había solo dos Universidades, Sevilla y Granada ¿No nos podríamos apañar ahora con, por ejemplo, cuatro o cinco? Hay quien dice que el problema de ahora es coyuntural, consecuencia del descenso de natalidad de los últimos años. Pero me parece que pensar así es querer rehuir el problema.
El problema que yo veo en esto que sugiero es que para llevarlo a cabo se necesitan políticos con visión clara de futuro y no de aquellos que únicamente piensan en que suprimir una Universidad significaría una resta de votos. Porque, vamos a ver, ¿quién estaría dispuesto a suprimir la Universidad de su ciudad? Habrá que ver, pues, quién tiene el valor de poner el cascabel al gato.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Apreciado profesor:
Llevo tiempo sin participar en la agenda por no encontrar en ella el tema que me interesara sificientemente (ni tampoco el momento), pero la leo casi a diario. El tema de hoy me atrae por ser estudiante y porque es algo que debatimos frecuentemente en el campus. Hasta ahora no hemos dado con ninguna respuesta esclarecedora (usted parece tener una visión más nítida del asunto). En Teatinos lo que vemos es que cada vez hay menos alumnos y peor preparados. Algunos profesores nos comentan que el sistema educativo de la ESO genera más alumnos tirados y aparcados en la cuneta de lo que se había previsto en los años del diseño de la LOGSE. El sistema no funciona y genera un fracaso escolar clamoroso que hunde más aún a los adolescentes (salen masivamente sin título y muy indisciplinados para el mundo laboral), todo lo cual ya lo está pagando la sociedad española.
En la época a la que usted se refiere, treinta años atrás, el sistema, nos dicen los profesores, era muy diferente al de ahora y existía ilusión por los estudios y una profesión digna para los docentes. En consecuencia se generaba un aluvión de estudiantes a las universidades, proliferación de las mismas, muchos títulos universitarios y, en contra partida, faltaba mano de obra profesional (electricistas, fontaneros, etc.).
Mi pregunta al respecto es qué ha ocurrido para llegar de esa ya lejana situación a esta otra en la que estamos donde no hay ni siquiera ilusión por los estudios y el trabajo. ¿Cuánto durará esto?
Por otro lado, ya sabe que me gusta mucho todo lo relacionado con el estilo y hoy encuentro en la frase "En muchas ocasiones esta repetición de titulaciones se da en lugares distanciados entre sí por muy pocos kilómetros", me parece más acertada escribirla más o menos así: "En muchas ocasiones esta repetición de titulaciones se da entre ciudades próximas (o muy próximas)".
Nada más por ahora, salvo el hecho de que el tema de hoy da para mucho y deberíamos volver a él.
Mari Paz.

Anónimo dijo...

En la dirección que adjunto se escribe un punto de vista interesante que Félix de Azúa sugiere en relación a la universidad española actual, algo más a tener en cuenta en relación a lo de hoy. http://blogs.elboomeran.com/azua/
AV

Rocío S. dijo...

Querido compañero:
Te corrijo: son 9 las universidades andaluzas, no 8. En Sevilla hay dos distintas, ambas públicas: la Universidad de Sevilla y la Universidad Pablo de Olavide.
Estoy totalmente de acuerdo con tu opinión sobre el tema de hoy.
Y precisamente hay que romper una lanza en favor de la LOGSE, tan criticada desde todos los ámbitos, en el sentido de que ha logrado una formación profesional de calidad y con un rápido y exitoso acceso del alumnado al mercado laboral.
Esperemos que la reforma de la Universidad traiga consigo una enseñanza de calidad y con el nivel de formación que tales titulaciones merecen, aunque para ello habría que empezar por "reformar" el cuerpo de profesores universitarios y el sistema de acceso de los mismos.
Claro que hay menos alumnos universitarios: es insostenible un país en el que existan 10 ingenieros por cada técnico.
Lo importante es que todo el mundo, independientemente de su condición social, tenga acceso a la Universidad, no que todo el mundo tenga que estudiar una carrera.

Anónimo dijo...

Para Rocío:
"La LOGSE no ha dejado entera ni una sola lanza que se pueda romper por algo".
LM