martes, noviembre 28, 2006

HÍBRIDOS

Hoy hemos tenido claustro y vengo decaído. Cuando Zalabardo me ve así, prefiere irse a un rincón y dejarme solo. Mira que había hecho propósito de no hablar más en los claustros salvo para las mínimas cortesías imprescindibles. Pero a veces se oyen cosas que no pueden ser soportadas. Y menos, cuando lo que se oye afecta a un compañero y vemos que la mayoría calla y deja pasar. Y no me pude callar. Y así vengo con el pellizco en el estómago.
Pensaba no escribir, pero no quiero romper el ritmo que me he impuesto. Buscaba una carta de Unamuno a Pereda (creo), que me hubiera servido para el comentario de hoy. Pero no sé dónde tengo el libro que la recoge. Buscando, me encuentro, mira por dónde, con una fragmento de Cela perteneciente a Oficio de tinieblas 5 que, para el estado de ánimo que tengo, vale: "no llames jamás a nadie por su nombre limítate a despreciar a los ungidos imagínate y ordena con sumo cuidado el desdén que te inspiran descúbrete ante los vagabundos el hombre es un animal restador depredador el pájaro que canta sin objeto aparente es un animal sumador florido". Para quien desconozca esta novela, aclaro que en toda ella no hay un solo signo de puntuación ni tampoco mayúsculas. En esta misma página, tengo copiados estos versículos del libro de los Proverbios: "Detrás de la soberbia vendrá la ignominia, mas con los humildes está la sabiduría. Los hombres rectos son guiados por su integridad, y los pérfidos son destruidos por su propia malicia." A saber en qué estaría yo pensando cuando escribí esa nota.
Pero, pasemos a otra cosa: ¿por qué titulo Híbridos esta nota? Porque en la lengua hay elementos de tal naturaleza que, precisamente por ello, causan problemas a quien los utiliza. Veréis. Todos sabemos que existe una gran variedad de expresiones latinas que, por desgracia, utilizamos mal porque no casamos bien ese origen latino con las tendencias expresivas de la lengua castellana. Y no hago ningún trabalenguas. Por ejemplo, eso es lo que pasa con motu proprio. Un motu proprio es un documento oficial sobre asuntos de gobierno de la Iglesia Católica escrito por el Pontífice y que se llama así porque siempre empieza con las palabras Motu proprio et certa scientia, es decir, por iniciativa personal y con su propia autoridad. De ahí ha pasado al lenguaje común para indicar que algo se hace por propia voluntad y de forma autónoma. Pero no debe decirse nunca *de motu proprio ni *motu propio, porque o le ponemos una preposición que en latín no lleva o castellanizamos el adjetivo al quitarle la r.
Otra expresión de las que yo llamo híbridas es grosso modo, que, por supuesto no significa de modo descuidado, sino aproximadamente. A propósito, que, aparte de eso, no deberemos decir nunca *a grosso modo, por la misma razón de antes, es decir, porque los casos latinos son tan suficientemente claros que expresan perfectamente relaciones sintácticas para las que en castellano necesitamos echar mano de las preposiciones.
Bueno, mal que bien, he cumplido con la tarea del día. Ahora me toca preparar material para las clases de mañana pues, según parece, nos pagan por trabajar treinta horas y no dieciocho. ¿O hay alguien que no lo sepa?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

***

Otro dijo...

Y bajó dios de su atalaya donde se encontrba por encima del bien y del mal y un arranque de "prietas las filas" se dispuso a blandir su espada contra el eje del mal no entendiendo su soledad ante tamaña afrenta. ¡...enga hombre! ¡No me jodas!