martes, octubre 10, 2006

¿Y QUÉ ES LO NUESTRO?

Si no fuese porque llegamos ya al comentario número cincuenta, hoy probablemente no habría escrito nada. Y es que a esta hora, después de toda una mañana de clases y la tarde ocupada con el claustro, la verdad es que uno ya está cansado. Pero hay números que tienen algo de mágicos y el cincuenta está entre ellos, como el cien, como el quinientos, como el mil.

Cuando a la hora del recreo hojeé el diario SUR, Zalabardo puso un gesto muy diferente al de ayer, todo preñado de socarronería. Hoy, en cambio, estaba serio. Motivo, la página cuatro del diario de Málaga. En ella aparece una foto de Juan Antonio Roca, el principal encausado del 'caso Malaya', en la que parece estar tocado con uno de esos gorritos cónicos que vienen en las bolsas de fiestas acompañado de un matasuegras y una bolsa de confetis. A Roca, según se puede leer, le han intervenido unas libretas con datos de su vida en prisión y otras cosas. Lo que a Zalabardo le preocupa es lo que dice en la cuarta columna, que no se ha dado a esta documentación el tratamiento de agenda, puesto que en ella no se han encontrado teléfonos.
"Si eso es así, que lo de Roca no es agenda, ¿qué es entonces lo nuestro?", me pregunta serio, como ya digo, Zalabardo. Yo trato de convencerlo de que la persona que escribe la información tiene una idea muy simple de lo que es una agenda. Y, para su tranquilidad, le enseño tres de los mejores diccionarios que circulan ahora de nuestra lengua. El DRAE, el académico, dice que agenda es un 'libro o cuaderno en que se apunta, para no olvidarlo, aquello que se ha de hacer'. María Moliner, en el suyo, empieza por explicar la etimología, neutro plural del gerundivo de agere y la define como 'libro o cuaderno en que se anotan las cosas que hay que hacer o hay que recordar'. Por fin, Manuel Seco, en su Diccionario del español actual, indica que es un 'libro o cuaderno dedicado a anotaciones personales de datos que interesan recordar y en que se destina un espacio a cada día del año'. Ninguno, pues, dice que tenga que ser una lista de números de teléfonos.
Zalabardo, ya más tranquilo, me dice que, tanto esto como los escritos de Roca, son agendas. Le respondo que sí, que los teléfonos no constituyen sino un tipo de datos más de los muchos que interesa recordar. Le explico que lo que ha pasado no es más que un caso de los muchos que se dan en que nos vamos de ligeros al utilizar un término pensando que significa únicamente aquello que estamos pensando cuando lo empleamos.
Pero las palabras, le digo, siempre, inevitablemente siempre, significan más de lo que creemos, y, en ocasiones, mucho más de lo que quisiéramos. De ahí su carácter mágico, como el de muchos números, como el cincuenta, que es el que cumple este comentario.

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